Vamos a Viajar a una Estrella
El Despertar Cósmico

 

         Nos gustaría ilustrar el aspecto de la actitud con una historia edificante, para que vuestras mentes lineales puedan comprenderlo de forma práctica. Si os parece bien, os vamos a llevar a un lugar mágico que no está muy lejos de vuestra geografía terrestre. Si estáis preparados… ¡Vamos allá!, sólo tenéis que abrir vuestro generador de la imaginación y de la visualización consciente, ¿De acuerdo?


       Vamos a viajar a una estrella que está a unos 8,3 años-luz del planeta Tierra, y donde se encuentra situado uno de los centros de reorganización, creación y producción de programas evolutivos para aquellos seres que todavía no han integrado los valores holísticos de la Conciencia Cósmica. En ese lugar, existen seres de diversos puntos del Universo y diversas civilizaciones que están siendo reprogramadas por otras entidades. Su función es la de prepararles y dotarles con los valores de la Conciencia Crística o de la integración Universal, para que puedan reinsertarse y colaborar en otros programas de expansión galáctica.


       Tendréis que utilizar vuestra  capacidad  de  visualización e  imaginación mientras  nosotros  os vamos guiando. ¿Estáis preparados?


        Durante unos instantes,  cerrad  vuestros  ojos  y  concentrad  vuestra  atención en  el  pecho,  donde  se encuentra ubicado el centro energético de color verde. Ahí es donde los sentimientos o la capacidad de percibir las vibraciones del campo espiritual se manifiestan cuando estáis armonizados. Además, la armonía, la comprensión y la tolerancia son valores o fuerzas energéticas que se producen de forma espontánea y luminosa, y que os nutren con irradiación electromagnética inteligente como seres de luz que sois.


       Centrad vuestra atención, durante unos instantes, en el centro energético del corazón. Para armonizarlo, sentíos como seres de luz y de eternidad que sois, ahora materializados en un espacio de tiempo más denso. Mientras vuestra atención está fija en ese centro, vais a incorporar una esfera, elemento geométrico perfecto del cual se derivan todas las demás formas que componen el Universo, esta esfera tiene un color dorado rosado. Vais a notar cómo vibra y refulge con toda intensidad en esa zona del pecho, produciendo sosiego y un clímax espiritual que os llena de júbilo y expansión consciente.


         Después, subid esa misma esfera al sexto centro energético situado en el entrecejo y, con vuestra atención y visión interior, vais a sentir que esa esfera ahora toma un color violeta plateado y se expande intensamente en vuestra cabeza, irradiando filamentos áuricos e incrementando el color en todo vuestro cuerpo.


       Ahora, visualizáis  cómo vuestro  Yo Superior se introduce dentro de esa esfera,  que sale al  exterior de vuestro cuerpo y, de forma vertiginosa, se proyecta por la ruta del tiempo hasta que, finalmente, os encontráis en un lugar desconocido. ¡Acompañadnos!


         Entramos en una zona donde la atmósfera es muy suave, por todas partes vemos una irradiación de colores y formas geométricas que cambian, creando efectos confusos en nosotros; pero, si sois un poquito pacientes, veréis como, gradualmente, se van ajustando creando unas formas sinuosas. En cuestión de segundos, os dais cuenta de que estamos en una enorme sala que tiene formas dispares, donde no existen vértices ni puntos de convergencia, es un espacio que se expande y se contrae conforme vuestro estado anímico y frecuencia vibratoria.


      Estáis realmente asombrados, pero, a pesar de todo, os sentís muy cómodos. No existe ningún matiz de rechazo o sorpresa en vuestro interior, como si hubieseis estado allí toda vuestra vida.


      De una zona de la sala, sale una especie de asiento en el que os podéis sentar cómodamente, ya que es abatible y se ajusta perfectamente a los movimientos de vuestro cuerpo. Ahora observáis que de otra zona de esa enorme estancia, sale una pantalla en la que vais a ver la historia que os deseamos narrar. Prestad mucha atención.


      Veis un lugar donde no hay mucha actividad de seres, algunos tienen aspecto humano y otros son como humanoides, o combinación o combinaciones genéticas de varias especies de vida y de las diferentes tipologías que existen en el Universo.


       Todo allí parece un tanto caótico, aunque entre todo ese caos aparente existe un orden, un sentido; pero debido a vuestros conceptos, educación y restricciones kármicas, no podéis encuadrar la escena en los parámetros cotidianos a los que estáis habituados.


       Sed pacientes y seguid observando, a ver qué es lo que sucede en esa escena un tanto difusa para las mentes e intelectos tridimensionales. Observáis que en la parte superior, en lo que sería un espacio aéreo, hay mucho tráfico de naves, no son aviones y, según parece, el tráfico está dirigido en ese ámbito de la ciudad y no en su interior.


       Por lo que podríais llamar calles, veis transeúntes que se mueven en todas direcciones. El espacio es multidimensional y todo, y todos, se pueden encontrar en cualquier momento, y de nuevo entrar en otros planos dimensionales muy distintos a los que se encontraban previamente. Algo así como salir por una puerta de la casa y, en lugar de estar en la ciudad en la que residís, aparecéis, por ejemplo, en el desierto de Gobi. Pues, en esta ciudad, suceden estas cosas y es la tónica dominante.


         Ahora veis a un individuo que tiene todas las características de pertenecer a una civilización humana y al que llamaremos “Rasar”. Él va pensándose a sí mismo, y simultáneamente está siendo pensado por alguien con el que hace unas horas se había reunido. Su forma de pensarse a sí mismo está siendo un poco mediatizada por el que lo está pensando, así que ambos están interfiriendo en sus respectivos campos energéticos.


          Pero,  ¿de qué forma están ellos interactuando a esos niveles?.  Las energías que  emanan de  este  proceso son diversas, y algunas de ellas están un tanto desarmonizadas debido a que uno de los dos no está siendo armónico, comprensivo ni tolerante y, como consecuencia, provoca una distonía en sus vidas, y simultáneamente en el medio ambiente.


         De repente,  vemos  a una  persona que llamaremos “Solco”,  se encuentra deambulando  por  la  zona  de nuestro protagonista, se aproxima a él y muy afablemente le detiene. Éste, sorprendido por la actuación del inesperado ser, entra en un estado de conciencia lineal, no volumétrica o multidimensional. Al principio, existe cierto rechazo y una actitud defensiva automática. El desconocido le explica que es uno de los agentes responsables de la polución astral y energética de la atmósfera de la ciudad, y como ha detectado una polución energética en ese cuadrante de la ciudad, se ha personado para corregirla.


       Rasar, muy sorprendido, le responde que no comprende que le esté acusando de algo que no es culpable, pero el agente le muestra el detector de poluciones energéticas y le explica que ahí está recogida toda la información al respecto.


     Rasar, un tanto perplejo y nervioso, aduce que debe haber algún error porque en aquel día se había armonizado energéticamente analizando los niveles de alteración psíquica y el estado de su cuerpo electromagnético.


          El agente insiste en que los datos que le ha facilitado su detector de poluciones energéticas son correctos.

Mientras el debate continúa, aparece en escena otro individuo que, aparentemente, no tiene nada que ver con lo que está sucediendo, pero de forma mágica se involucra en la situación. Según parece, este residente de la heterogénea ciudad es un programador y regenerador de disfunciones lineales en los cuerpos multidimensionales de los habitantes de la ciudad. Aunque fortuitamente pasaba por allí, se vio impelido por la atracción energética discordante que fluía de aquella zona para investigar lo que sucedía.


       Tanto el agente como Rasar le explican su versión hasta que, finalmente, el nuevo implicado en la escena comprendió lo que estaba sucediendo. A medida que transcurría el tiempo, se fue percatando de que él también estaba siendo contaminado por las radiaciones energéticas de sus dos interlocutores, que le estaban abrumando hasta el punto de entrar en conflicto con ellos.


       Cuando la  situación estaba al  borde del  colapso,  debido a la discordia que ahora  había aumentado,  la persona que había incidido en Rasar, es decir, el amigo que él había visitado previamente, detectó que la situación había mermado el equilibrio energético y vibratorio de todos sus cuerpos.


    Aunque consciente de que él no era totalmente responsable de lo que había sucedido, asumió la responsabilidad por no haber sido lo suficientemente comprensivo y amoroso. Así que, asumiendo plena responsabilidad de ello, decidió rectificar la situación internamente, perdonándose y perdonando a su amigo.


        Esta actitud generó un punto de reencuentro regenerador y transformador entre ellos, consecuencia de su actitud de reintegración como ser de luz y responsable del bienestar de la colectividad y del ecosistema. En ese mismo instante, Rasar sintió, como de lo más profundo de su conciencia, unos haces de luz luminosa de tonalidades armonizantes que comenzaron a inundarle. A su vez, él comenzó a irradiar toda aquella frecuencia fraternal a sus dos compañeros, que también comenzaron a experimentar el flujo en sus cuerpos, generando un campo unificado de fuerzas llenas de amor.


        Todos ellos, muy dichosos, se fusionaron en un abrazo energético amoroso, creando una onda expansiva de armonía y luz en todo el entorno. Finalmente, todos ellos se despidieron muy fraternalmente, deseándose que la nobleza, la humildad y el amor incondicional siempre estuvieran presentes en sus vidas y en las de sus congéneres.


       Con esta  breve narración,  hemos querido  mostrar  cómo la actitud  es un  elemento  importante  en  el desarrollo integral de los individuos hacia cotas de perfección y conciencia más luminosas.


         Puede que existan muchos inconvenientes en el transcurso de vuestras vidas, pero siempre dispondréis de los medios para rectificarlos y transmutarlos desde la inteligencia y la comprensión entre las polaridades. Todos vosotros siempre estáis fluctuando en el mundo de la dualidad. Las polaridades son los catalizadores que os permiten descubrir la realidad que existe detrás del juego existencial. Es una cuestión de aprendizaje, de esfuerzo personal. La fuerza necesaria para ello es la buena predisposición, determinación y deseo para que la transformación sea un hecho cotidiano en vuestras vidas, y no un evento aislado.


       Todo depende de cómo abordéis las circunstancias que se os vayan presentando en vuestros espacios de aprendizaje, porque éstas tienen un objetivo muy concreto: ayudar a que desarrolléis y entréis en otras zonas del conocimiento personal y universal, que os ayudará a descubrir quienes sois en realidad, de dónde venís y cuál es esa otra realidad de existencia multidimensional y de posibilidades infinitas.